“Por la maleta se conoce al pasajero”
Septiembre 13, 2007
“Cuando ronca tigre no hay burro con reumatismo”, “Morrocoy no sube palo ni cachicamo se afeita”, “Por la maleta se conoce al pasajero”. Esos son típicos refranes venezolanos que desde hace muchísimos años circulan en todos los sectores populares del país. El refrán viene a ser una especie de editorial del sentido popular. Cuando se escriba la historia de los refranes en Venezuela tendremos que dedicarle un capítulo especial a lo que pasó en el país en el año 1914. Se popularizó un refrán mediante el cual unos les decían a otros en plan provocativo “no le des nada”. Ese fue el dicho de moda y por culpa de “no le des nada” muchos lances sangrientos se registraron en todo el país.Por el barrio de Sarría una señora le echó una paila de agua caliente a un muchacho, porque cuando ella se estaba despidiendo del marido el pequeño granuja le gritó: “No le des nada”. Por San Juan fue peor, porque en la plaza de Capuchinos uno de los matones del sector le dijo lo mismo a un joven que conversaba con la novia a través de la ventana, y como ésta se puso roja de vergüenza al escuchar el “no le des nada”, el prometido sacó un revólver y de un balazo mató al abusador. El refrán sembró de cruces a las ciudades más importantes del país. Se aseguraba que en Maracaibo la peligrosa frase la usaban como prueba de valor personal y hacían apuestas, por El Saladillo, como: “que a que vos no le decís no le des nada”, cuando veían pasar a un caballero acompañado de una dama. En Barquisimeto, en la plaza Lara, un hombre mató a un irrespetuoso por el famoso “no le des nada” y en Antímano, en plena plaza, frente a la iglesia, un señor que iba con su hija le dio un verazo a un zagaletón que le gritó a la chica eso del refrán; pero lo más grave fue que el muchacho cayó al suelo con la cabeza partida por el verazo, y todavía repetía desde el pavimento “no le des nada”.
Los refranes en Venezuela tienen una larga historia. El gobernador de Caracas, el general Juancho Gómez _hermano de Juan Vicente Gómez_ dictó una resolución en la que decía: “Todo aquel que ofenda con refranes vulgares y groseros como: “me extrañas”, “desearía”, y otras frases soeces sería sometido a siete días de calabozo en el cuartel de Las Monjas. El primer preso en Caracas fue un patiquín llamado Heriberto Ruiz. Ese fue el primero que cayó por decir refranes vulgares, estando en la esquina de Las Gradillas cuando pasaba una muchacha gritó: “Cómo se tongonea el mundo y no se cae”.
Muchos años después cuando tumbaron a Rómulo Gallegos en 1948 se puso de moda un porro llamado La Múcura y la letra de aquel porro decía: “¡Es que no puedo con ella! ¡Es que no puedo con ella!” “y aquello se convirtió en refrán pues cuando veían a un mozo desnutrido con una chica bien robusta le gritaban: “¿Es que no puedes con ella?”. Esa música se convirtió en elemento perturbador, pues por culpa de La Múcura la gente se mataba en maviles y botiquines.
Así son las cosas.
El Universal Caracas, viernes 12 de noviembre, 2004