El enano de la catedral

septiembre 13, 2007

Las doce campanas sonaron en el viejo reloj de la Catedral de Caracas. La plaza estaba sola. Una brisa fría venía del norte de la ciudad. Un caballero bien vestido, con bombín y cubierto con una capa española apareció por la esquina de Las Monjas entró a la plaza y marchó hacia la esquina de La Torre, de pronto apareció en la puerta de la iglesia una figura diminuta como un niño de diez años, pero tenía un tabaco en la boca y fumaba, como si fuera el último tabaco de su vida. El hombre lanzaba bocanadas de humo, pero de pronto el tabaco se apagó. El caballero ya estaba llegando a la esquina de La Torre y escuchó claramente cuando con voz chillona, aquel sujeto con aspecto de niño, le pidió: Me permite un fósforo para encender el tabaco, por favor. El hombre sintió un escalofrío y se acercó al extraño fumador. Era de muy corta estatura, tenía cara de viejo. Era un enano.

Le alargó el fósforo encendido y vio como el enano después de chupar el tabaco comenzaba a crecer y crecía… Después de una carcajada muy fuerte llegó a la altura del reloj y con el índice de la mano derecha señaló la esfera diciendo:

_Son las doce y cinco en Caracas y las agujas del reloj de San Pedro en Roma marcan las seis y siete de la mañana… ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! _Como si fuera un muñeco de resorte, en fracción de segundos, el hombre se convirtió de nuevo en enano. Pero ya el hombre iba corriendo hacia la esquina de Veroes gritando:

¡Auxilio! ¡Socorro!, ¡Ave María Purísima…!

Durante dos siglos ‘el enano’ de la Catedral fue el fantasma más célebre de Caracas.

Los hombres se abstenían de pasar por el centro de la ciudad después de las diez de la noche. Más de un noctámbulo llegó corriendo hasta la Puerta de Caracas con la lengua afuera, aterrorizado por el enano.

Cuando Billo empezó a tocar en el Roof Garden, en 1939, desapareció el enano. Años más tarde Billo escribió ‘en la esquina de Las Gradillas sale un muerto’, pero no citó al enano por respeto.

Aunque ‘el enano’ se convirtió en una institución caraqueña y el terror ‘de los mujeriegos’ que viviendo en la Candelaria tenían un ‘segundo frente’ por Santa Rosalía, existieron otros fantasmas que rivalizaron con el fatídico enano de la Catedral. Por ejemplo, ‘el hombre de la cachuchita en La Plaza de la Misericordia’, hoy Parque Carabobo.

Cuando López Contreras era presidente de la República conservaba todavía esa plaza una hermosa reja que impedía la entrada de los perros al parque. En aquel entonces uno de los grandes problemas caraqueños eran los perros callejeros, flacos y sucios, tal como los retrató el gran César Rengifo cuando pintaba las miserias del pueblo.

Después de las doce, a la misma hora del enano, aparecía el hombre de la cachuchita, un fantasma que tenía las dos manos en los bolsillos del pantalón y se acercaba silbando, mientras el tipo que había tenido la audacia de entrar a la plaza se defecaba y trataba de huir, pero las puertas de las rejas, habían desaparecido. No había forma de encontrarlas.

Esta tortura duraba una hora aproximadamente, cuando también como por encanto aparecían las puertas y desaparecía el hombre de la cachuchita.

Así son las cosas

El Universal Caracas, viernes 31 de agosto, 2001

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3 Responses to “El enano de la catedral”


  1. [...] El enano de la catedral FOTO REFERENCIAL Las doce campanas sonaron en el viejo reloj de la Catedral de Caracas. La plaza estaba sola. Una brisa fra vena del norte de la ciudad. Un caballero bien vestido, con bombn y cubierto con una capa espaola apareci por la esquina de Las Monjas entr a la plaza y march hacia la esquina de La Torre, de pronto apareci en la puerta de la iglesia una figura diminuta como un nio de diez aos, pero tena un tabaco en la boca y fumaba, como si fuera el ltimo tabaco de su vida. El hombre lanzaba bocanadas de humo, pero de pronto el tabaco se apag. El caballero ya estaba llegando a la esquina de La Torre y escuch claramente cuando con voz chillona, aquel sujeto con aspecto de nio, le pidi: Me permite un fsforo para encender el tabaco, por favor. El hombre sinti un escalofro y se acerc al extrao fumador. Era de muy corta estatura, tena cara de viejo. Era un enano. Le alarg el fsforo encendido y vio como el enano despus de chupar el tabaco comenzaba a crecer y creca Despus de una carcajada muy fuerte lleg a la altura del reloj y con el ndice de la mano derecha seal la esfera diciendo: Son las doce y cinco en Caracas y las agujas del reloj de San Pedro en Roma marcan las seis y siete de la maana Ja, ja, ja! Ja, ja, ja! _Como si fuera un mueco de resorte, en fraccin de segundos, el hombre se convirti de nuevo en enano. Pero ya el hombre iba corriendo hacia la esquina de Veroes gritando: Auxilio! Socorro!, Ave Mara Pursima! Durante dos siglos el enano de la Catedral fue el fantasma ms clebre de Caracas. Los hombres se abstenan de pasar por el centro de la ciudad despus de las diez de la noche. Ms de un noctmbulo lleg corriendo hasta la Puerta de Caracas con la lengua afuera, aterrorizado por el enano. Cuando Billo empez a tocar en el Roof Garden, en 1939, desapareci el enano. Aos ms tarde Billo escribi en la esquina de Las Gradillas sale un muerto, pero no cit al enano por respeto. Aunque el enano se convirti en una institucin caraquea y el terror de los mujeriegos que viviendo en la Candelaria tenan un segundo frente por Santa Rosala, existieron otros fantasmas que rivalizaron con el fatdico enano de la Catedral. Por ejemplo, el hombre de la cachuchita en La Plaza de la Misericordia, hoy Parque Carabobo. Cuando Lpez Contreras era presidente de la Repblica conservaba todava esa plaza una hermosa reja que impeda la entrada de los perros al parque. En aquel entonces uno de los grandes problemas caraqueos eran los perros callejeros, flacos y sucios, tal como los retrat el gran Csar Rengifo cuando pintaba las miserias del pueblo. Despus de las doce, a la misma hora del enano, apareca el hombre de la cachuchita, un fantasma que tena las dos manos en los bolsillos del pantaln y se acercaba silbando, mientras el tipo que haba tenido la audacia de entrar a la plaza se defecaba y trataba de huir, pero las puertas de las rejas, haban desaparecido.No haba forma de encontrarlas. Esta tortura duraba una hora aproximadamente, cuando tambin como por encanto aparecan las puertas y desapareca el hombre de la cachuchita. ASI SON LAS COSAS FUENTE:El enano de la catedral As* son las cosas [...]

  2. madelaine Says:

    es fino el enano de la catedral porque


  3. […] Óscar Yanes partió de nuestro mundo esta tarde a sus 86 años, luego de caer vencido en su lucha contra el cáncer de próstata. Lo que no pudo ni podrá morir es el enorme legado cultural y periodístico que dejó para los venezolanos, que lo conocemos e identificamos con frases como “Chúpate esa mandarina” y “Así son las cosas”. Nacido en las inmediaciones de Puente Hierro, en Caracas, el famoso “Chivo Negro” nos deleitó con sus crónicas sobre nuestra idiosincrasia, registrando historias como “El enano de la Catedral”. […]


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