Todas las trampas electorales que ocurrieron en Venezuela tras la muerte de Gómez hasta 1945 se las atribuyeron a Franco Quijano y cuando asesinaron al presidente de la Junta Militar de Gobierno, Carlos Delgado Chalbaud, en 1950, también incluyeron el nombre de Franco Quijano como uno de los conspiradores más peligrosos de ese entonces. Si estuviera vivo hubiesen dicho ya que tenía las manos metidas en el fraude electrónico.
Franco Quijano era prudente y estudioso. Nació en Soacha, Departamento de Cundinamarca, Colombia. Muchos hoy dicen que fue el más grande experto electoral que tuvo Venezuela. En 1968 sorprendió a todos los sectores políticos anunciando que las elecciones podrían ser anuladas pues existían contradicciones entre Constitución y Ley Electoral.
Ese mismo año envió una carta a los candidatos presidenciales advirtiendo que después de haber estudiado `los 106 sistemas de votación y los 79 sistemas de escrutinios cuya nomenclatura he logrado organizar a través de 30 años de estudio, de donde me ha resultado un derecho electoral como ciencia independiente´ había llegado a la conclusión que `un sistema de votación no puede ser adosado de manera caprichosa a cualquier sistema de escrutinio, porque los sistemas electorales son figuras jurídicas de Derecho público imperatorio, cuyo manejo está sometido a la inflexibilidad de las estructuras técnicamente indeformables´.
Las elecciones del 68 podían ser anuladas, según Franco Quijano, porque `la carta fundamental ordena que las elecciones de senadores, de diputados y de Presidente deben ser hechas por votación directa; pero la ley orgánica respectiva infringe, viola y burla este precepto; porque es voto eminentemente indirecto el que se realice mediante tarjetas de colores distintos que equivalgan a listas también distintas, previamente confeccionadas por los partidos y que el votante de ninguna manera puede modificar a su voluntad, voluntad que resulta totalmente suplantada, con la consecuencia de que los así elegidos no son representantes de la nación sino del partido´.
Franco Quijano se dedicó también a defender el llamado `voto acumulativo, que reconoce a cada elector tantos votos cuantos candidatos hay que elegir; permitiendo al votante acumularlos al candidato de su preferencia, o distribuirlos a su arbitrio; entonces la minoría participante puede atribuir todo el acervo de sus votos a su candidato, para que así acumulados, le sean imputados en el escrutinio, logrando su objeto´. Poca gente sabe que escribió la obra. El voto acumulativo en el Táchira. ¿Qué diría del voto electrónico? Imposible saberlo, pero de lo que sí estamos seguros es que si Quijano estuviera vivo, alguien hubiera dicho: `Franco Quijano fue el responsable de esa vaina´. Cría fama y acuéstate a dormir.
Pero la verdad es que fue un precursor del Derecho electoral en Venezuela a quien nunca se analizó objetivamente.
Así son las cosas.
El Universal Caracas, viernes 03 de septiembre, 2004

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