Teresita y Brahms
Junio 11, 2007
‘¿Y ustedes saben quién se murió? Teresa Carreño’. La noticia cayó en Caracas como una bomba. Era el día 12 de junio de 1917.
Teresita Carreño, la gran pianista, era una de las personas de quien más se hablaba en aquella época en la alta sociedad de Caracas. Teresita, como le decían, era hija de Manuel Antonio Carreño, el mismo de la Urbanidad y Buenas Maneras, quien después de editar su famoso libro en París, lo completó con cuatro nuevos artículos importantes: ‘Del modo de conducirse con nuestros criados’; ‘Del modo de tratar a nuestros huéspedes’; ‘Del modo de conducirnos en los viajes’ y ‘Del modo respectivo’, así escribió textualmente el autor de la urbanidad, y señaló, cuando reformó su libro, que pese a todos los cambios realizados la obra no había sido aumentada de precio. Su hija Teresa murió en Nueva York el 12 de junio. En marzo había estado en La Habana y se enfermó antes del primer concierto; se decía que la pianista comenzó sintiendo unos mareos y no podía ver bien. Cuando regresó a Nueva York se agravó, y murió en su propia casa a los 63 años; su esposo Arturo Tagliapietra estaba a su lado. A los nueve años, Teresita había tocado por primera vez en Nueva York y la prensa la bautizó con el título de la ‘niña maravillosa’. Una de las cosas que más se comentaban de Teresa Carreño, es que en una oportunidad el gran compositor Brahms _quien era su íntimo amigo_ dijo en una reunión ante la propia venezolana, que él no escribía conciertos de piano para mujeres. Teresa Carreño se molestó mucho y le reclamó al gran compositor que cómo decía eso en su presencia. Brahms se le quedó viendo, y sonriendo le dijo: ‘tú eres un pianista Teresita, y no una pianista’, y le besó las dos manos. Teresa Carreño era sumamente inteligente, hablaba perfectamente varios idiomas como alemán, inglés y francés. Ella decía que cuando estaba triste tocaba a Beethoven, cuando era feliz a Chopin y Schuman y, cuando se sentía desgraciada, a Bach. La misma Teresa Carreño sin pretensión ninguna y con una gran humildad le contaba a sus amigos que para interpretar bien a Bach y Beethoven hay que saber alemán, y explicaba que nadie, ningún gran pianista _según ella_ podía tocar bien a estos grandes maestros si no había leído en alemán a Goeth y Shiller. Sin embargo, esta mujer que era tan culta, causó un gran escándalo en la sociedad de la época; primero, porque se casó en seis oportunidades _otros decían que se había casado nueve veces_, y luego, porque se decía que tenía cinco hijos. Uno de sus matrimonios lo hizo, después de divorciarse, con su propio cuñado y, sin embargo, no sentía vergüenza ninguna en decir públicamente que ella en su casa cosía, lavaba y cocinaba. Teresa Carreño fue una de las grandes venezolanas de todos los tiempos; los alemanes la llamaban La Walkiria del piano.
Así son las cosas
El Universal Caracas viernes 11 de julio de 2.003